No hay dos sin tres, Ciro y Lucero otra vez!!!

Los quince minutos compartidos entre Lucero y Ciro son de lo más ocurrentes y llenos de sorpresa. Hace dos semanas, Lucero  ni bien entró al consultorio tomó su “robot canchero” y en menos de unos segundos lo transformó en “Dino robótico”. Como se encuentra en pleno proceso de intentar producir escritura autónoma, lo animo a que describa quién es?, de qué se alimenta?, que le gusta hacer? Tengo que aclarar que a Lucero le gusta mucho construir y dibujar pero se resiste a escribir porque, con razón, protesta porque “ya lo hizo en la escuela!!”. En este caso, le planteo que una buena idea es exponer a Dino con una nota que contara acerca de él y la idea le gusta. No solo escribe lo que le pido sino que, además, dibuja la cantidad y tamaño de los ladrillitos que se necesitan para construir a Dino. Va el texto tal como lo escribió:

“DINO ROBOTICO SEALIMENTA DE TUERCA Y TOMA GASOLINA. SUS DUEÑOS LO LLEVAN A PASIAR A LA CALLE, AL MONUMENTO, AL VETERANARIO Y A UN RIO DE ACEITE PARA NO LASTIMARSE” – me explica que si el río es de agua Dino se oxida).

Toca el timbre Ciro, entra al consultorio y ve que Lucero está con su Dino y escribiendo. Cuando le propongo que él puede participar de la exposición se enoja y me dice que no, que es una pavada y que él no puede porque no se le ocurre nada. Sin embargo me pide los ladrillitos y construye un robot. Entre protesta y protesta lee el texto que escribió Lucero. Cuando quedamos solos, lo animo a que me cuente quién es el robot. Al igual de lo que ocurre con Lucero, Ciro se resiste a escribir pero con el agregado de que lo enoja sentir que a él “nunca se le ocurre nada, que él no puede, que no sirve”. En este caso, luego de leer la producción de Lucero, se dispone y redacta:

“DINO BLANQUI Y DINO ASULITO SE ALIMENTA DE PIESA DE LADRISO AMARILLO Y TOMA COMBUSTIBLE NORMAL. PASEAN CON SU MASCOTA A LA PLAZA, PLAYA Y A LA JUGETERIA. AUTOR: CIRO”.

En el siguiente encuentro, la situación se repite de igual manera: al entrar Lucero, lo primero que hace es constatar que su obra esta expuesta con el escrito; al entrar Ciro, ocurre lo mismo. Les digo que la biblioteca parece ahora un museo, los dos coinciden en que falta el cartel que indique que, efectivamente, es un museo. Lucero toma la iniciativa de escribir “MUSEO DE LUCERO Y CIRO DE CREACIONES”, Ciro se ocupa de repasar las letras con lápices de colores. El acto se completa cuando ambas madres entran a mirar las creaciones de sus hijos…una pena que no me dí cuenta de sacarles a cada uno una foto con la cara de alegría que tenían en ese momento!!

Reproducir y transformar…tal como lo plantea Vygotsky.

 

 

Poesía y rimas danzan en el consultorio

Como bien señalé en una de las entradas “intervenir en la clínica del lenguaje con niños suele no resultar tarea sencilla sobre todo si uno, como Terapeuta del Lenguaje, se propone motivar y disfrutar con ellos el placer por conversar, leer y producir escritura”. Intervenir en la clínica, supone, además, redescubrir la infancia y reencontrarse con la parte creativa de uno mismo. En este punto, considero que la lectura literaria, en general, y el género libro álbum, en particular, abren a otras maneras del conocimiento del mundo, a sensaciones, emociones que al ponerse en palabras dan cuenta de una experiencia enriquecedora de la cual un niño puede apropiarse de manera significativa y personal, más allá de su diagnóstico presuntivo.

Tal es el caso de Ciro y Lucero…y su experiencia con el libro Diez peces verdes… de Wolf Erlbruch (2008). Colombia: Editorial Norma.

Ambos comparten quince minutos de sesión entre la finalización del encuentro con uno y el comienzo con el otro. En el medio, la sorpresa, el desafío, la picardía…En este caso, construir juntos rimas que cada uno piensa, escribe, ilustra para que otro lea. A continuación algunas de sus producciones:

Se va la primera… rima e ilustración de Lucero. En este caso, yo oficié de secretaria para la puesta en escritura y Ciro fue el destinatario lector:

Se va la segunda… Ciro no sólo pensó la rima, muy ocurrente por cierto, sino que, además, la escribió para que Lucero en el siguiente encuentro la lea.

Por si no se alcanza a leer, va la transcripción:

“TRES PECES VERDES ESTABAN EN EL ZOOLOGICO DOS ENTRARON A LA JAULA DEL DINOSAURIO EL DEL MEDIO SABIA LEER EL CARTEL Y NO ENTRO. Y FUE EL UNICO QUE SE SALVO”.

Fijarse en el dibujo que en el ángulo inferior hay un cartel “NO ENTRAR”.

 

Y como es de esperar…no hay dos sin tres… Se va la segunda de Lucero. En este caso, aceptó “el truco” de Ciro y pidió “retruco”, no sólo ilustró la rima sino que, también, la puso en palabras muy esmeradas para que Ciro no tenga las dificultades que él tuvo al leer la suya porque no entendía la letra. Ciro, protestó igual porque “unió todas letras y no encontraba las palabras”…

Va la transcripción:

“SEIS PECES ROJOS NADABAN EN E MAR. UN PULPO ABRAZÓ A UNO CON AiNCO Y SOLO QUEDARON SINCO”.

La palabra “ahínco” es original del texto. A Lucero le gustó tanto  su significado y como suena al pronunciarla que la aplicó…eso sí ahora tendrá que acordarse de la regla ortográfica del uso de la “h” que no suena pero que está!!

 

Para finalizar, desde mi punto de vista, intervenir en la clínica con niños demanda, sin perder la especificidad de nuestra disciplina que, como Terapeutas del Lenguaje, consideremos promover el placer de conversar; jugar; imaginar; construir sentido con las palabras que se leen,  se escriben,  se ilustran. En este contexto, las rimas, la poesía, la literatura, entre otros, resultan un dispositivo significativo y subjetivante de intervención terapéutica.

 

Otra de Lucero!!!

Como ya anticipé, en una entrada anterior, Lucero nunca pierde tiempo a la hora de jugar, esto es, si tiene que esperar su turno no duda un segundo en pedirme algo del armario donde guardo el material que sabe es para ese propósito y yo muy contenta porque sé que sólo le bastan 5 minutos para crear una escena, inventar una historia que luego servirá de material lingüístico para su sesión.

Si bien es mi costumbre mantener siempre cerrada la puerta de este mueble, una tarde…me descuidé y al entrar Lucero al consultorio y ver el placard abierto, más rápido que un rayo se avalanzó hacia la caja de “mil ladrillos” que, dicho sea de paso, sobrevivió a la infancia de mis dos hijos varones. En apenas unos minutos Lucero construyó lo que sería el “primer robot” de la serie “robots cancheros” como los bautizó Francisco.

Como corresponde a una obra artística, lo ubiqué en la biblioteca y grande fue mi sorpresa cuando el resto de los varones que asisten al consultorio  fue lo primero que detectaron  al mismo tiempo que  preguntaban: “¿quién hizo este robot?”.

El primero  en descubrirlo fue Francisco quien, además, me pidió si podía copiarlo…al terminar su propio robot lo bautizó “el robot canchero”…dos robots, en exhibición.

Al día siguiente llega Gerónimo y repite la observación, la pregunta y el pedido. Le entrego la caja con los ladrillitos, con mucho esmero copia del modelo, sólo que al querer acomodar su robot al lado de los otros dos, éste se le cae y  se le desarma. Como a Gerónimo le cuesta desde lo perceptivo motor resolver este problema le propongo volver a reproducir el robot de Lucero y, a continuación, realizar un croquis a modo de modelo para que, en caso de que vuelva a desarmársele, pueda construirlo nuevamente siguiendo los pasos como instrucciones. Luego de terminar su versión,  busco una hoja cuadriculada y dibujamos y pintamos contando los cuadraditos según la cantidad y el color de ladrillitos que necesitamos para el cuerpo, la cabeza, las extremidades. Gero me pide llevar su robot y las instrucciones de armado a su casa.

En la siguiente sesión, me comenta, muy contento, que en el auto se le desarmó pero cuando llegó lo pudo volver a armar con ayuda de las instrucciones.

En tanto Julián y Santiago prefirieron hacer sus propios robots, con lo cual a la semana siguiente los autores de las imitaciones también quisieron imprimirle su sello personal. De copia y reproducción a creación…qué tal?

Como suele suceder, por lo general,  “el hilo se corta por lo más fino”. En este caso, se terminaron los ladrillitos!!!  Lo que sí la experiencia resultó de lo más efectiva en cada uno de los casos.

Como verán, los robots terminaron desplazando los objetos que tengo en la biblioteca con excepción de la fotografía de Vera, mi nieta. Desde ahora, Vera  está custodiada por “robots cancheros”…y todo a partir de una idea de Lucero…a esta altura del año…todo me sale con rima…vicio profesional que le dicen….

 

 

Rimas y poesías como modalidad de intervención clínica y/o pedagógica

Suele afirmarse que la poesía es cosa de artistas, de intelectuales, patrimonio exclusivo de un sector social muy delimitado. “Quienes manifiestan esta idea olvidan los orígenes populares de la poesía. Desconocen que poesía son las adivinanzas y los trabalenguas con que ellos mismos jugaban de niños, las coplas picarescas con las que muchas veces se han divertido; todo ese patrimonio folclórico, al que hay que añadir los villancicos, las canciones de cuna, las rondas y otras manifestaciones de la tradición oral, son poesías” (Andricaín y Rodríguez, 2003, p.21.).

Como bien señala María Elena Walsh, “La poesía no alude más que a sí misma; sopla donde quiere y es preferible que no forme parte del temario sino del recreo, que se integre más en el juego que en la instrucción.”

De manera que, como profesionales en el campo del lenguaje y/o como docentes, en el campo pedagógico  es casi una obligación ejercitarnos en la experiencia de jugar con ella ya que, aunque parezca que se producen solas, la rima no evita pensar, sino que invita a pensar. Se queda uno pensando en palabras, las busca, las espera, y pronto la cabeza se llena de rimas. Jugando con las palabras se pasan, casi sin darse cuenta, los días tristes, las sesiones y las clases aburridas.

En el caso de Delfina, su interés por lograr el fonema “rr” nos llevó a construir juntas  rimas que,  diferencia de otras pensadas por otros, hicieron su efecto terapéutico. Su mamá me comentó que se la pasó repitiéndolas a su papá, abuelas, tías incluso mientras estaba sola jugando. El entusiasmo nos llevó a crear otras muy ocurrentes y divertidas que quedaron como testimonio en su cuaderno.

A continuación, transcribo las rimas ya que la imagen es fotocopia del cuaderno de Delfina y no tiene buena definición. De todas maneras, ésta mejora si uno cliquea sobre la imagen.

RATA, RATITA, RATÓN

TODOS DE COLOR MARRÓN (Gloria)

RATÓN, RATA, RATITA

JUEGAN A LA MANCHITA (Delfina)

RATITA, RATÓN, RATA

TODOS ALZAN UNA PATA (Delfina)

SE COMIERON TODO EL QUESO  (Gloria)

Y SE DIERON MUCHOS BESOS (Delfina)

 

 

 

 

 

¿Quién es Lucio?

Lucio se encuentra en pleno proceso de autocontrol miofuncional…no interponer la lengua, no pellizcar el labio inferior, no permanecer con la boca abierta y como si fuera tan sencillo…sí respirar por la nariz, sí mantener la boca cerrada, sí ubicar la lengua en el paladar, entre otros. “Noes y Sies” en continuo duelo.

En uno de los encuentros, le propongo a Lucio dibujarse antes y ahora…resultó gracioso comprobar que “antes” se representó como un conejo con sus incisivos pellizcando el labio inferior y “ahora”, a pesar de que su intención fue dibujarse con los labios en contacto…uno de sus incisivos lo traicionó y quiso aparecer en el dibujo. Como no hay dos sin tres…la tercera opción termina casi siempre resultando la favorita.

De manera que, le propuse, entonces, durante los quince días que no venía al consultorio que sus papás y él respondieran a la pregunta “¿Quién es Lucio?”. A continuación el resultado con un comentario muy gracioso de los que me tiene acostumbrada.

 

 

“El puntaje de mi papá no cuenta//me quiso hacer una joda porque siempre le gano en la Play Station///fue como una venganza”.

Como se aproxima el control con su odontopediatra…le propuse pensar un conjuro, esto es, una fórmula mágica para pedir ayuda…le gustó la idea. Va…la invocación…

DIENTE, DIENTE PELLIZQUERO

NO MOLESTES A MI LABIO,

SI NO VOY A TENER QUE IR

A LA FONO TODO EL AÑO.

 

Pegado en la heladera, seguramente será un buen recordatorio…

 

Fran y sus ocurrencias!!

“Quizás porque está enmarcada en un cuadrito, la historieta se parece a una ventana. Atravesar sus contornos es una experiencia ilimitada: códigos que el lector aprende a compartir, sentidos que redimensiona, fragmentos que une, vacíos que completa, imágenes que lo transportan, temas y paisajes que acrecienta con su imaginación” (Gociol, 2007).

En el caso de Fran (8;9 años), al producir un relato necesita, a continuación, representar la secuencia narrativa a modo de viñeta. Para él, ilustrar lo que puso en palabras es disfrutar la puesta en escena de una idea, por lo general, divertida, ocurrente. En este ejemplo resulta gracioso observar cómo resolvió el sobrante de cuadritos ya que los hizo sin primero anticipar la cantidad que necesitaba.

Transcribo el texto por si no se alcanza a leer en el original y, a continuación ,su versión normalizada:

“LA VARA ENCANTADA

UNA MAÑANA LLUSVIOSA UN CHICO QUE SE LLAMABA JUNSITO CE FUE A LA CASA EMBRUJADA DE LA BRUJA DOÑA CATA. PORQUE CREIA QUE ERA UNA SALA DE JUEGOS.

TOCO TIMBRE I ERA UNA PUERTA SE MOVIO Y APARESIO LA BRUJA CON UN ENANO.

JUAN SE FUE CORIENDO PORQUE CE DAVA MUCHO MIEDO. ENCONTRO POR EL CAMINO UNA VARITA MAJICA TIDARA.

CUANDO LA BRUJA LO CISO ATRAPAR TOMO LA BARITA Y LA RMITIO EN UNA RATA I FIN”. (Fran, 2008).

LA VARA ENCANTADA

Una mañana lluviosa un chico que se llamaba Juancito se fue a la casa embrujada de la Bruja Doña Cata porque creía que era una Sala de Juegos.

Tocó timbre y era una puerta, se movió y apareció la bruja con un enano.

Juan se fue corriendo porque se daba mucho miedo. Encontró por el camino una varita mágica tirada.

Cuando la bruja lo quiso atrapar tomó la varita y la convirtió en una rata y Fin (Fran, 2008).

Gociol, J. (2007). Reseña. Una banda que dibuja. En El Monitor, vol. 12. Bs As: Ministerio de Educación. Presidencia de la Nación.

Funcionó la propuesta de ofrecer “greguerías”

Seba (9 años) es un niño en atención que vive a 30 km de Rosario. Viaja una vez por semana para asistir a su sesión.  Le propuse, además, comunicarnos a través del correo electrónico; le envio los mails a la dirección de su mamá con asunto “Para Sebastian”. Con el convencimiento de que a escribir se aprende escribiendo le envío un mail por semana y…. me los contesta entusiasmado!!

La semana pasada le mandé cuatro greguerías, tenía que escribirme las dos que les parecieran más graciosas. Por inconvenientes surgidos a último momento no pudo viajar; le envié nuevamente otras referidas a “letras” con la sugerencia de que pensara si se le ocurrían algunas propias. Ayer recibí su respuesta:

HOLA   GLORIA  SI SE  ME OCURRIERON ALGUNAS IDEAS.
LA “I”  ES UN ARBOL SIN HOJAS
LA “Y”ES  LA  GOMERA DEL  ABECEDARIO.
LA “T” ES LA UNICA  LETRA  QUE
TIENE TECHO.
YA TE EXTRAÑO PERO ME  DIJO MI  MAMA QUE EL JUEVES  NOS VEMOS  PORQUE MI PAPA  ESTA
MEJOR
CHAU  GLORIASEBA

Si se fijan copió de las originales el entrecomillado para destacar la letra que da lugar al enunciado, esto está muy bueno.

Con ayuda o sin ayuda…se trata de pensar con otros!!!

Otra ocurrencia de Manuel

Manuel (8;9 años) me cuenta el chiste que dibujó:

“Papá Noel entró por la chimenea con tal mala suerte que cayó sobre la leña encendida del hogar. Revotó y salió expulsado por el aire y terminó en un contenedor”.

Por si no alcanzan a leer el globito: Papá Noel grita “AY MI TRASERO…”, Manu, todo un personaje!!!