Gracias al equipo de Espantapájaros, Colombia.

Espantapájaros Taller es un proyecto cultural de animación a la lectura y expresión artística que propicia el encuentro creativo con la literatura y el arte. A través de un permanente trabajo de investigación y práctica, su propuesta se dirige al público infantil – 16 meses a 4 años y medio- y se proyecta hacia la formación de padres, maestros, bibliotecarios y otras personas interesadas en la educación. Alrededor de la “Bebeteca”, una biblioteca especializada en literatura para la primera infancia, del Taller de Educación Inicial, de la librería La Tienda de Oz y de los talleres para niños y adultos, construyen alternativas pedagógicas para que los niños crezcan como lectores, escritores y sujetos de lenguaje desde el comienzo de la vida.

Espantapájaros funciona en la ciudad de Bogotá, Colombia. Yolanda Reyes, su Directora, es una de “los otros” que me orientan a pensar la clínica con niños.

En octubre del 2012 tuve la oportunidad de visitar Espantapájaros,  de participar de las actividades del Jardín y, entrar en “estado de desesperación por comprar libros”  en la Tienda de Oz.  Ayer en mi rutina de visitar las páginas y los blogs que me resultan más que interesantes me encuentro con la grata sorpresa de encontrar Pensar con otros en el espacio de Espantapájaros. Muy contenta y honrada no puedo más que compartirlo en este espacio… como dice el refrán….”se agrandó el pescado!!”.

La dirección: www.espantapajaros.com

 

 

Amigos de Espantapájaros,

Nos interesa que conozcan el blog de Gloria Bereciartua, Pensar con otros

Gloria es de Rosario, Argentina. Es Doctora en Psicología, de la Universidad Nacional de Rosario.

En su blog compartie con colegas suyos, y con otros lectores, cuestiones que tienen que ver con la clínica infantil y con varias de sus pasiones: la literatura para niños, la ilustración y la música.

 

 

 

Muy buen recordatorio para viajes interurbanos y salas de espera de todo tipo.

Viajar en colectivos de larga distancia y/o en tren comparten con las esperas en las “salas de espera” de consultorios, instituciones públicas y/o privadas algo tan valioso como es el uso del tiempo, “nuestro tiempo”. Uno puede decidir escuchar música, enviar msm, jugar a los jueguitos del celular, conversar con el que tenemos al lado y/o en frente o disponerse a leer el libro que nunca, por falta de tiempo, terminamos de leer.

En esta saludable tarea de pensar con otros, las citas de Oscar Wilde elegida por Claudia Degliuomini para su ilustración y las del libro Una lectora nada común de Alan Bennett, posiblemente, animen a poner en la cartera, bolso, carpeta, mochila o lo que uno estile usar, el libro que permitirá que el tiempo de espera no sea tiempo perdido.

 

“(…) Lo que asimismo estaba descubriendo era que un libro llevaba a otro, nuevas puertas se abrían dondequiera que mirase y los días no eran lo bastante largos para leer todo lo que ella quería (…) Volvió a encender la luz, tomó su libreta y escribió: «No pones la vida en los libros. La encuentras en ellos»” (Bennett, 2009).

Bennett, Alan (2009). Una lectora nada común. Barcelona: Anagrama.

La gran ocasión:el comienzo de un nuevo ciclo lectivo

Sin lugar a dudas, el comienzo de un nuevo ciclo lectivo resulta, para niños y adultos, “la gran ocasión” para compartir lecturas, escuchar a los lectores, comentar, releer, hacerse preguntas, jugar, discutir, escribir, tachar, corregir, acordar, disentir. Tomo prestado no sólo el título sino, además, una de las ilustraciones del libro de Graciela Montes (2005) para enmarcar una cita cuyo contenido me parece importante tener presente, sobre todo para quienes estamos vinculados con la educación y la intervención terapéutica.

“Cuando los chicos llegan a la escuela ya han tenido una intensa historia como lectores pero se encuentran con un aspecto diferente de la lectura: la alfabetización. Una experiencia inevitable, prometedora y de riesgo. Porque se enfrentan a la necesidad de abordar la palabra con una intención instrumental: Aprender a leer y escribir. Y otra vez será necesario el acompañamiento amable que permita anudar los aprendizajes de las convenciones a la posibilidad personal de producir sentidos propios, ligados a la vida, a su necesidad de expresarse. El niño aprenderá a leer lo que dicen las letras y a volar con lo que cuentan las historias. Porque leer es mucho más que decodificar y formar lectores es mucho más que alfabetizar. Se trata de promover el desarrollo de individuos capaces de construir sentidos a partir de un texto (incluso de imágenes, en un sentido amplio), desde su propia experiencia y saberes personales, en una circunstancia dada, inserta en un contexto histórico y social” (Cedilij, 2008).

 

Cedilij (2008). Viaje Voluntario a la Lectura. Fundación C&A/Programa de incentivo de la práctica de la lectura. Placer de leer. Un libro, todos los mundos.

Montes, Graciela (2005). La gran ocasión. Buenos Aires: Ministerio de Educación

 

Libros para aprender a leer y libros para aprender a pensar…

A continuación el Manifiesto de la Editorial española Media Vaca (1998):

La vaca es el animal más extraordinario que existe. Nos la comemos con patatas, hace bonito en el campo y es fuente de inspiración para artistas y poetas. Uno de los estómagos de la vaca se llama libro, y no debe extrañarnos, porque el libro es el segundo animal más extraordinario. Lo manchamos de salsa, hace bonito en los estantes y a través de él nos llegan regularmente las ocurrencias de artistas y poetas. La vaca es un rumiante: se traga el alimento para más tarde devolverlo  la boca y marticarlo con tranquilidad. Exactamente de esa forma se deberían leer los libros: volviendo a ellos en diferentes ocasiones y masticándolos a fondo para asegurarnos una digestión placentera.

Los niños aprenden con los libros, pero también con las piedras, las moscas, las hormigas y las arañas. Aprenden con todo. Aprenden jugando. Y no se cansan de aprender. Por eso es absurdo que existan libros aburridos y que se pierda tiempo con ellos en lugar de dedicarlo a observar a los escarabajos peloteros.

Algunos de los más aburridos están hechos por gente con mentalidad de sastre que cree que los libros para niños deben ser como los trajes para niños: varias tallas más pequeños. La mirada inocente del niño nada tiene que ver con los pantaloncitos. Si no se entiende todo ¿qué más da? Pocos adultos pueden explicar por qué vuelan los aviones y sin embargo no tienen miedo de viajar en ellos.

A excepción de los que se hacen para idiotizar, cada libro contiene el fragmento de un plano del tesoro (o al menos así se decía antes). Sólo cuando reunamos todos los pedazos seremos capaces de descifrar ese secreto que parece tan bien guardado. A veces uno se toma su tiempo. No es raro empezar a leer a los 7 años y ver que a los 77 seguimos con el mismo libro entre las manos.

 

Gustavo Roldan (1935-2012)

“‹Aspiro a escribir textos donde la cantidad de años que tenga el  lector no sea más que un accidente como el verano o la lluvia o el frío›

Me crié en el monte chaqueño, en Fortín Lavalle, cerca del Bermejo, cuando  la tierra era plana, la luna se posaba en las copas de los árboles y los cuentos  sólo existían alrededor del fogón del asado o en las ruedas del mate.

Después se inventaron los libros. O tal vez antes, pero yo no lo sabía. Solamente  sabía muchos cuentos, de ésos que después me enteré que se llamaban populares,  que iban pasando de boca en boca y de oreja en oreja. Cuentos del zorro, del tigre,  del quirquincho, de Pedro Urdemales, de pícaros y mentirosos, del lobizón y de  la luz mala. Claro que esos cuentos nunca eran del todo cuentos, habían sucedido  por ahí nomás, en medio del monte, y eran cosas que nadie ponía en duda. Yo tampoco” (Roldan, 2000).

Con estas palabras Gustavo Roldan se presenta en su Autobiografía, publicada en la Revista  online Imaginaria (23).

Tres coincidencias que me motivaron esta entrada: la lectura de sus artículos en la mencionada Revista; la lectura de su libro Para encontrar un tigre. La aventura de leer y descubrir en el blog de la ilustradora Claudia Degliuomini, su homenaje en memoria de este gran escritor.

Transcripta una parte de su autobiografía, tomo prestado del blog de Degliuomini, esta hermosa ilustración de su autoría y para finalizar…el texto que da por título el libro mencionado.

Para encontrar un tigre

Un chico lee por primera vez un libro.

Lo lee, y se sorprende de lo que se le cruza en el camino, y tal vez lo más admirable sea que en esas pisadas de hormiga que se llaman letras pueda encontrar una aventura asombrosa.

¿Adónde está escondido ese mar del que oye la música de las olas?

¿Dónde ese tigre que ruge en la espesura?

Después que ha descubierto cómo funcionan esas pisadas de hormiga que se convierten en las huellas de un tigre, las cosas son más fáciles. Son como jugar con un trompo o hacer volar un barrilete.

A veces no pasa nada. Es que nos equivocamos de libro. O nos equivocamos de momento. Entonces debemos cambiar, porque hay otro libro donde la magia nos sigue esperando.

Siempre funciona.

Siempre que no sea por obligación. Porque entonces no aparecen las huellas del tigre ni se oyen sus rugidos en medio de la selva.

…..un grande!!

 

 

Ángel de Lata (Delata, devela, descubre, denuncia y acusa)

En la ciudad de Rosario, Argentina, la revista Ángel de Lata  comenzó hace 7 años  como un Proyecto interdisciplinario para darles a las familias carenciadas una posibilidad de obtener un ingreso. Bajo la dirección del artista plástico rosarino Tomás Müller, el Tomi, la revista “busca devolver la dignidad a las familias de los chicos de la calle, para que puedan aspirar a un futuro digno y así tener una vida digna. El 75% de las ganancias van para las familias que participan del proyecto, el resto va para los gastos de publicación. Con el trabajo de los chicos, las familias tienen un ingreso extra que les permite mejorar su nivel de vida”. Dicho emprendimiento busca potenciar el desarrollo de actitudes y conocimientos en los niños para que modifiquen sus circunstancias; reforzar los lazos afectivos de los niños con sus familias; generar, en los niños, actitudes de cuidado del cuerpo y la salud, entre muchos otros.

Sobran los motivos para colaborar con los niños que en la Peatonal Córdoba ofrecen la revista. La entrevisa a Saúl (8 años) realizada por  Sofía Barro Fosin y publicada  en el número 24 es uno de éstos.

“Qué pasaría si…mañana te despertás en otro lado?

Me sentiría mal, porque si no te despertás en tu casa estás perdido. Yo duermo con mi mamá y ahora vivimos en otra casa y una vez me perdí cuando quise ir al baño…

¿Qué pasaría si…los animales empezaran a hablar?

¡Me desmayo!

¿Qué pensás que te dirían?

Hola, ¿cómo estás?

¿Y vos, tenés algún animal en tu casa?

Sí, una gata que tuvo 9 hijitos.

¿Qué pasaría si…un día llueve, llueve , llueve y no para de llover?

Me quedo adentro de mi casa, mirando películas con mi mamá, mi papá y mis hermanos, y comiendo pororó que hace mi mamá.

¿Cuál fue la última película que viste?

Una de karate.

¿Cómo pasate la noche de Navidad?

Re bien, con toda mi familia, casi todos…éramos 7 y el domingo, yo tomé sidra para chiquitos.

¿Qué te trajo Papa Noel?

Nada, porque se lo pedí a las 4 de la tarde, y ya era muy tarde…

¿Qué pasaría si…mañana te hicieras famoso?

Mmmm no sé…

¿Y por qué pensás que te harías famoso?

Porque trabajaría mucho y porque sería un buen ingeniero, igual falta mucho para eso… También juego al fútbol en el club Sarratea, de 5, hice 8 goles de tiro libre y 7 olímpicos que nadie los toca…

¿Qué pasaría si…ves un fantasma?

Me asustaría mucho.

¿Cómo te imaginás que son?

Tienen una capa larga hasta los pies, azul.

¿Y serán buenos o malos?

Algunos son buenos y otros son malos.

¿Y vos le tenés miedo a los fantasmas?

No, poruqe yo me porto bien. Una vez vi una película de fantasmas.

¿’Te gustan esas películas de terror?

No, no voy a mirar más películas de esas.

¿Qué te parece la revista?

Relinda, te ayuda a leer. Un montón de gente me dijo que escriba algo yo, ojalá que esto salga en la revista que viene”-

 

La mamá de los cuentacuentos (Galeano, 2008)

Para muchos, no es novedad mi admiración por Eduardo Galeano. Dice el refran “lo bueno si es breve, dos veces bueno” y si, además, es claro, profundo, reflexivo y poético, lo bueno se multiplica cada vez que el lector vuelve al texto.

El relato que, a continuación reproduzco, forma parte de su libro Espejos. Una historia casi universal. Me pareció, por lo justo, el indicado como punta del ovillo que todos tenemos en algún lugar de nuestro interior y que está a la espera de que, un día, tiremos del hilo.

 

“La mamá de los cuentacuentos

Por vengarse de una, que lo había traicionado, el rey degollaba a todas.

En el crepúsculo se casaba y al amanecer enviudaba.

Una tras otras, las vírgenes perdían la virginidad y la cabeza.

Sherezade fue la única que sobrevivió a la primera noche, y después siguió cambiando un cuento por cada nuevo día de vida.

Esas historia, por ella escuchadas, leídas o imaginadas, la salvaban de la decapitación. Las decía en voz baja, en la penumbra del dormitorio, sin más luz que la luna. Diciéndolas sentía placer, y lo daba, pero tenía mucho cuidado. A veces, en pleno relato, sentía que el rey le estaba estudiando el pescuezo.

Si el rey se aburría, estaba perdida.

Del miedo de morir nació la maestría de narrar” (Galeano, 2008:72).

 

 

 

Irse (Mario Benedetti), tomado del blog de la ilustradora Cecilia Varela

Cada vez que te vayas de vos misma
no olvides que te espero
en tres o cuatro puntos cardinales
siempre habrá un sitio
dondequiera
con un montón de bienvenidas
todas te reconocen desde lejos
y aprontan una fiesta tan
discreta
sin cantos sin fulgor sin
tamboriles
que sólo vos sabrás que es para
vos
cada vez que te vayas de vos
misma
procurá que tu vida no se
rompa
y tu otro vos no sufra el
abandono
y por favor no olvides que te
espero
con este corazón recién
comprado
en la feria mejor de los
domingos
cada vez que te vayas de vos
misma
no destruyas la vía de regreso
volver es una forma de
encontrarse
y así verás que allí también te
espero

M. Benedetti

Que la magia no se pierda…

Al leer el artículo de la narradora oral Juana La Rosa (2007) el párrafo que, a continuación, transcribo me pareció muy oportuno para quienes estamos interesados en el campo de la clínica con niños y/o en el campo pedagógico. Si bien la cita hace mención a la problemática docente es real que también nos involucra a fonoaudiólogos, psicólogos infantiles, psicopedagogos, entre otros. Teniendo en cuenta que, en pocas semanas se inicia un nuevo ciclo lectivo y con el ciclo lectivo se incrementan las consultas y se  retoman las terapias, está bueno disponernos a reflexionar  acerca de lo que esta autora plantea.

‹Cuando una tarde Eva (no la de Adán) preguntó a sus alumnos: “¿y ustedes saben qué es un cuento?”-, dos pequeños grandes filósofos de 3 años contestaron. Uno dijo: “es como soñar”, y otro dijo “es como la vida”, mientras el resto preparaba el teatro de los cuentos, que consistía en poner sillas como en el teatro y luego uno de ellos leía o contaba. Y si, es como soñar, es como mantener los sueños vivos, los propios y los ajenos. En ese encuentro entre el sueño del que narra y el del que escucha surge un relato que empieza a cobrar vida, toma cuerpo y se instala en otra dimensión como si ambos se trasladaran en una misma alfombra mágica. Pero este acto tan obvio, tan humano, como es el de abrazar con un cuento, a veces es difícil de sostener, pero no porque a los chicos no les interese escuchar cuentos, sino porque no terminamos de comprender ese acto mágico ni el territorio de la infancia, y a veces, o muchas veces, nuestra cabeza no puede dejar de conectarse con la realidad, -la nuestra, no la de los chicos-, y entonces nos estrellamos con la alfombra mágica. Un maestro que cuenta, y que sabe escuchar, “toca” con sus palabras. Un maestro que sabe escuchar, que está atento a lo que sucede, es un maestro creativo que puede conducir fluidamente la actividad, desarrollando la curiosidad, el interés por buscar. En su silencio da confianza, todo el cuerpo se compromete para entregar y recibir, su silencio contiene. El cuerpo todo escucha al otro y entonces el otro siente que su palabra tiene peso, que es escuchado y mirado con la mirada el alma›

Esta magia, destaca la autora, muchas veces se pierde dentro del aula – yo agregaría, además, dentro del espacio del consultorio- porque la preocupación suele ser tomar al cuento como una simple herramienta para generar una actividad. Si como adultos, calmamos nuestra ansiedad por producir y nos entregamos a disfrutar “con” los niños se abrirá el tan necesario espacio creativo…y con la creación el gusto por nuestra tarea.

La Rosa, J. (2007). Sobre el arte de narrar. En María Emilia López. Compiladora. Artepalabra. Voces en la poética de la infancia. Buenos Aires: Lugar Editoria.