Mis mejores deseos para el 2014!!!

Ya, mediados de diciembre!!! el 2014 a la espera de aires renovados, proyectos a la espera de ser llevados a cabo, sueños a la espera de ser soñados, palabras a la espera de ser dichas, encuentros a la espera de ser convocados…así  la lista puede resultar interminable.

 

A prepararse!!!

 

Gracias por compartir este espacio.

Cariños, Gloria

 

 

La sutileza del humor inglés según Kate Wilson

Lucía Corominas es una exquisita dibujante rosarina que reside, actualmente, en Cura Brochero -Traslasierra, Córdoba. Como sabe muy bien que el mundo de la ilustración “me puede y mucho” ella se encarga de compartir conmigo ilustradoras que piensa pueden gustarme. Y…hasta el momento no ha fallado nunca.

En esta oportunidad, la serie Little Birds de la londinense Kate Wilson  no sólo me pareció encantadora sino que, además, la ilustración que elegí para este espacio  hace honor a la sútil delicadeza del humor inglés.

 

Otra de Lucero!!!

Como ya anticipé, en una entrada anterior, Lucero nunca pierde tiempo a la hora de jugar, esto es, si tiene que esperar su turno no duda un segundo en pedirme algo del armario donde guardo el material que sabe es para ese propósito y yo muy contenta porque sé que sólo le bastan 5 minutos para crear una escena, inventar una historia que luego servirá de material lingüístico para su sesión.

Si bien es mi costumbre mantener siempre cerrada la puerta de este mueble, una tarde…me descuidé y al entrar Lucero al consultorio y ver el placard abierto, más rápido que un rayo se avalanzó hacia la caja de “mil ladrillos” que, dicho sea de paso, sobrevivió a la infancia de mis dos hijos varones. En apenas unos minutos Lucero construyó lo que sería el “primer robot” de la serie “robots cancheros” como los bautizó Francisco.

Como corresponde a una obra artística, lo ubiqué en la biblioteca y grande fue mi sorpresa cuando el resto de los varones que asisten al consultorio  fue lo primero que detectaron  al mismo tiempo que  preguntaban: “¿quién hizo este robot?”.

El primero  en descubrirlo fue Francisco quien, además, me pidió si podía copiarlo…al terminar su propio robot lo bautizó “el robot canchero”…dos robots, en exhibición.

Al día siguiente llega Gerónimo y repite la observación, la pregunta y el pedido. Le entrego la caja con los ladrillitos, con mucho esmero copia del modelo, sólo que al querer acomodar su robot al lado de los otros dos, éste se le cae y  se le desarma. Como a Gerónimo le cuesta desde lo perceptivo motor resolver este problema le propongo volver a reproducir el robot de Lucero y, a continuación, realizar un croquis a modo de modelo para que, en caso de que vuelva a desarmársele, pueda construirlo nuevamente siguiendo los pasos como instrucciones. Luego de terminar su versión,  busco una hoja cuadriculada y dibujamos y pintamos contando los cuadraditos según la cantidad y el color de ladrillitos que necesitamos para el cuerpo, la cabeza, las extremidades. Gero me pide llevar su robot y las instrucciones de armado a su casa.

En la siguiente sesión, me comenta, muy contento, que en el auto se le desarmó pero cuando llegó lo pudo volver a armar con ayuda de las instrucciones.

En tanto Julián y Santiago prefirieron hacer sus propios robots, con lo cual a la semana siguiente los autores de las imitaciones también quisieron imprimirle su sello personal. De copia y reproducción a creación…qué tal?

Como suele suceder, por lo general,  “el hilo se corta por lo más fino”. En este caso, se terminaron los ladrillitos!!!  Lo que sí la experiencia resultó de lo más efectiva en cada uno de los casos.

Como verán, los robots terminaron desplazando los objetos que tengo en la biblioteca con excepción de la fotografía de Vera, mi nieta. Desde ahora, Vera  está custodiada por “robots cancheros”…y todo a partir de una idea de Lucero…a esta altura del año…todo me sale con rima…vicio profesional que le dicen….

 

 

Lewis Carroll (1867). Carta a Annie Rogers

“En las cartas a las niñas el genio de Lewis Carroll alcanza un esplendor diáfano, distinto, no estremecido por las inquietudes que animan otros de sus escritos. Cada carta es un Mundo de Maravillas creado para una sola niña (cuyo nombre raramente importa) y un niño único que se llamaba Charles Lutwidge Dogson y Lewis Carroll” (Stilman, 2012). La selección incluida en este espacio “refleja la gracia irresistible, la infinita amabilidad, la refinada pasión de un adulto que proporcionaba a sus amigas-niñas una independencia de criterio que nunca antes habían podido desarrollar” (Ibid. 2012).

Mmmmm, se me ocurre que quienes lean esta primera carta quedaran con ganas de una segunda, una tercera y más…y más… Les aseguro que para mí transcribirlas es doblemente placentero así es que…he decidido publicarlas dejando un breve espacio de tiempo…está bueno esto de recibir, por sorpresa, semejante correspondencia…no?

Y…se va la primera!!!

A ANNIE ROGERS

[1867]

            Esto es verdaderamente terrible. No tienes idea de lo apenado que me siento al escribirte. Tengo que usar un paraguas para evitar que las lágrimas caigan sobre el papel. ¿Qué viniste ayer para que te fotografiara?¿Y qué te enojaste mucho…? ¿…por qué yo no estaba allí? Bien, lo que ocurrió fue esto: salí de paseo con Bibkins, mi querido amigo Bibkins…nos fuimos a muchos kilómetros de Oxford, cincuenta, cien digamos. Atravesábamos un campo lleno de ovejas, cuando un pensamiento cruzó mi mente, y solemnemente le pregunté: “Dobkins, ¿qué hora es?”. “Las tres”, dijo Fipkins, sorprendido por mi comportamiento. Las lágrimas corrieron por mis mejillas. “Esta es la HORA”, dije. “Dígame, dígame, Hopkins, ¿qué día es hoy?” “Lunes, desde luego”, dijo Lupkins. “¡Entonces este es el DÍA!”, gemí. Lloré. Chillé. Las ovejas se apiñaron a mi alrededor, y frotaron sus afectuosas narices contra la mía. “¡Mopkins!”, le dije: “¡Usted es mi más viejo amigo! ¡No me engañe. Nipkins! ¡¿En qué año estamos?!” “Bueno, creo que en 1867”, dijo Pipkins. “¡Entonces este es el AÑO!”, chillé, tan fuerte que Tapkins se desmayó. Ahí terminó todo: me trajeron a casa en una carreta, hecho varios pedazos, cuidado por el fiel Wopkins.

Cuando me haya recobrado un poco de la conmoción, y haya pasado unos pocos meses a orillas del mar, te visitaré y convendremos otro día para que te fotografíe. Estoy demasiado débil para escaribir esta carta yo mismo, así que Zupkins la escribe por mí.

Tu miserable amigo,

Lewis Carroll

 

Charles Lutwidge Dogson/Lewis Carroll, un fabuloso entretenedor!!

 

Lewis Carroll, seudónimo de Charles Lutwidge Dogson (Daresbury, Cheshire, 1832- Guildford, 1898), matemático pedante y literato brillante, es sin duda, uno de los mejores humoristas anglosajones.

La obra de Carroll –dice Borges en el prólogo del libro Los libros de ALICIA. La caza del Snark. Cartas. Fotografías “no es menos deleitable y hospitalaria que Las mil y una noches, y es asimismo una trama de paradojas de orden lógico y metafísico. (…) A primera vista o en el recuerdo, las aventuras parecen arbitrarias y casi irresponsables: luego comprobamos que encierran el secreto del rigor del ajedrez y la baraja, que asimismo son aventuras de imaginación”.

En mi caso, fue encantadora la sorpresa de leer las cartas dirigidas a las niñas que formaron su círculo de amistad; los textos constituyen un delicioso “mundo de las maravillas” pero…al leer la carta que su papá le escribió a Charles cuando éste tenía 8 años pensé…he aquí la punta del ovillo… Gracias Rocío por haberme pasado el dato de este libro!!!

Inauguro con este escrito inicial el espacio dedicado a Carroll, en éste publicaré una selección de las cartas que, a mi gusto, me parecen ingeniosas y ocurrentes, sobre todo teniendo en cuenta el contexto victoriano de la época… sin lugar a dudas…un GENIO!!!

CARTA DEL ARCHIDIACONO CHARLES DOGSON A SU HIJO CHARLES LUTWIDGE DOGSON

Ripon

6 de enero de 1840

 

Mi queridísimo Charles:

                Siento muchísimo no haber tenido tiempo de contestar antes tu linda notita. No imaginas lo contento que me sentí al recibir algo escrito por ti, y puedes estar seguro de que no olvidaré tu encargo. Apenas llegue a Leeds, vociferaré en medio de la calle: ¡Ferreteros! ¡Ferreteros! Seiscientos hombres se arrojarán de sus tiendas  al instante –corriendo, corriendo en todas direcciones-, tocarán las campanas, llamarán a los guardias, pondrán en llamas la ciudad. ORDENARÉ una lima y un destornillador, y un anillo, y si no me lo traen inmediatamente, en cuarenta segundos, no dejaré nada vivo, salvo un gatito, en toda la ciudad de Leeds, y al gatito sólo lo dejaré vivo porque temo que no tendré tiempo de matarlo. ¡Qué griterío y arrancarse los pelos habrá entonces! Cerdos y bebés, camellos y mariposas, rodando juntos por la zanja- ancianas precipitándose chimeneas arriba, y las vacas tras ellas-, patos ocultándose en tazas de café, y gordos gansos tratando de apretujarse en cajas de lápices. Por último, el alcalde de Leeds se lo encontrará en un plato hondo, cubierto de natillas, guarnecido de almendras, tratando de que lo confundan con un bizcochuelo para escapar de la espantosa destrucción de la Ciudad. ¿Y su esposa? ¿Dónde está su esposa? A salvo en su propio alfiletero, tapada con un pedacito de tafetán para ocultar su joroba, y todos sus preciosos hijitos, setenta y ocho pobres criaturitas desvalidas atragantadas en su boca, escondiéndose tras su doble dentadura. Entonces aparece un hombre oculto en una tetera, gritando y bramando: “¡Ay, perdí mi burro. Lo guardé en la ventana de la nariz y se fue por el pico de la tetera al dedal de una anciana, y ella lo estrujará hasta matarlo cuando se ponga el dedal!”

                Por fin traen las cosas que ordené, y entonces perdono a la Ciudad, y envío en cincuenta carretones, y bajo la protección de diez mil soldados, una lima y un destornillador y un anillo como regalo a Charles Lutwidge Dogson, de

Su afectuoso Papá

 

Carroll, Lewis (2012). Los libros de ALICIA. La caza del Snark.Cartas. Fotografías. Buenos Aires: Ediciones de la Flor.

 

“¿Cómo es?” según Lucero y Ciro (2013)

De repente Lucero y Ciro muestran interés por la lectura…en ambos casos, la mayoría de sus compañeros de Segundo y Primer Grado, respectivamente, ya están alfabetizados. “Esa letra no puedo” -en referencia a la imprenta minúscula-; “eso es aburrido” -en el caso de un texto largo- son algunos de los argumentos que defienden cuando anticipan que no van a poder. Y…la mayoría de las veces tienen razón, aprender a leer es trabajoso «¿quién dijo que leer es fácil? ¿Quién dijo que leer es contentura siempre y no riesgo y esfuerzo? Precisamente, porque no es fácil, es que convertirse en lector resulta una  conquista. Precisamente, porque no es fácil, es que no es posible convertirse en lector sin la “codicia del texto”» (Montes, 2001, p.84).

En este punto, como Terapeutas del lenguaje, tenemos la obligación de “provocar la codicia del texto. Sabemos que  sólo ella justifica el esfuerzo. Que leer vale la pena para develar el secreto” (Ibídem, p.84).

Lucero asiste al consultorio en el turno anterior al de Ciro. Ciro suele llegar unos minutos antes de su horario, aprovecho, entonces,  este breve tiempo para enlazar el final de una sesión con el comienzo de la otra con una actividad que resulte eficaz, además de entretenida.

Lucero muestra agrado  de que Ciro se enganche con él  en una tarea que, como a él, le cuesta. A Ciro le gusta compartir con Lucero una tarea que, como a él, le cuesta.

Teniendo en cuenta que Lucero se apoya mucho en los indicios que las ilustraciones que completan un texto sugieren -situación que lo lleva a interpretar lo que la imagen connota y adivinar lo que pueden decir las palabras- le propongo, esta vez, leer uno sin imagen y mi intuición de ofrecer la lectura de una poesía del libro “La vaca ventilador y otros poemas para volar” de Graciela Repún y Enrique Melantoni, es acertada. La poesía elegida resultó una estrategia de intervención de lo más motivadora y eficaz. Tan entusiasmados estuvieron que los 5 minutos se transformaron en 15….”la codicia del texto” funcionó y el secreto del texto se reveló…qué bueno me salió con rima!!

Lucero disfruta de leer cada verso, le gusta que las palabras rimen, disfruta de la sonoridad  y del sentido que expresan. Luego de finalizada la lectura, le propongo volver a leer cada verso para dibujar lo que el texto describe justo en el momento en que toca el portero Ciro. Lucero se pone, como siempre, muy contento de que llegue “su amigo” y aprovecho entonces a que sea Ciro quien lea cada uno de los versos a modo de pasos que Lucero tiene que seguir para completar el dibujo. Al terminar la poesía, ambos se sorprenden de cómo quedó la ilustración.

A continuación la transcripción de la poesía ¿Cómo soy? y seguido la versión ilustrada por Lucero.

MI ABUELO TIENE TRES PIES,

Y MI TÍO CUATRO BRAZOS,

MI HERMANITA CINCO OREJAS

Y MI MAMÁ DOS OJAZOS.

 

MI PRIMA TIENE DOS LENGUAS,

MI ABUELA CAPARAZÓN,

MI PAPÁ MILES DE DIENTES

Y MI PRIMO ES LOBISÓN.

 

YO TENGO UN POCO DE TODOS

Y A TODOS YO ME PAREZCO.

¿NO ES CIERTO QUE SOY MUY LINDO?

¡SON COSAS DEL PARENTESCO!

Como bien plantea la escritora María Cristina Ramos (2013) “la poesía nos llega como una danza con que las palabras nos envuelven y nos sueltan en un territorio sembrado de impredecibles. Coreografía inesperada en que lo cotidiano se viste de inesperada luz. Voz de la poesía que suena a espaldas de nuestra sangre y roza el inicio de la sonrisa, la instantánea revelación, el fugaz deslumbramiento (…) frecuentar la poesía, sus juegos rítmicos, su síntesis metafórica, su mirada del mundo, la música de sus esencias, con la finalidad balsámica del ensalmo, de la palabra que cura, que nos recupera de asperezas cotidianas en un instante luminoso de juego y creación, de libertad sonora y conceptual, para quitarnos el ancla de lo pesaroso y devolvernos la alegría, la ligereza de los primeros vuelos, el asombro, el suspiro necesario para seguir”.

 

Montes, G. (2001). La frontera indómita. En torno a la construcción y defensa del espacio poético. México: Fondo de Cultura Económica.

Ramos, M. C. (20013). Razones para la sinrazón de la poesía. La función social de la lectura. Recuperado de: www.jitanjáfora.org.ar

Repún, G. y Melantoni, E. (2008). La vaca ventilador y otros poemas para volar. Buenos Aires: Atlántida.

 

 

 

 

La mágica y poética luna (tomado del blog de Valeria Cis -Lacasuni)

Mañana de lunes, semana complicada…¿qué mejor que visitar espacios que animan como una brisa fresca que despeja la mente y el espíritu? No me equivoqué, mmm…mmm…me dije ¿en qué andará Valeria Cis en su blog?…y ahí la grata sorpresa…en una noche cerrada, como de terciopelo negro, el encuentro entre una media Luna increíble y un Venus diminuto como cortejándola….una foto de autor, digna de la sensibilidad y la mirada de Valeria…Un placer!!!

Pensé en Federico García Lorca….”Huye luna, luna, luna, si vinieran los gitanos, harían con tu corazón collares y anillos blancos”…pero encontré un poema de Jaime Sabines Gutiérrez que me parece es justito, justito para ponerlo en práctica…

 

 

La luna

Jaime Sabines

 

La luna se puede tomar a cucharadas
o como una cápsula cada dos horas.
Es buena como hipnótico y sedante
y también alivia
a los que se han intoxicado de filosofía.
Un pedazo de luna en el bolsillo
es mejor amuleto que la pata de conejo:
sirve para encontrar a quien se ama,
para ser rico sin que lo sepa nadie
y para alejar a los médicos y las clínicas.
Se puede dar de postre a los niños
cuando no se han dormido,
y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos
ayudan a bien morir.

Pon una hoja tierna de la luna
debajo de tu almohada
y mirarás lo que quieras ver.
Lleva siempre un frasquito del aire de la luna
para cuando te ahogues,
y dale la llave de la luna

 

Jaime Sabines Gutiérrez (Chiapas, 1926- Ciudad de México-1999) fue un poeta y político mexicano, considerado como uno de los grandes poetas mexicanos del siglo XX[.]

 

Carlos Skliar (2013). “El lugar del otro en los discursos sobre la inclusión y la diversidad”

El Dr. Carlos Skliar no sólo es un reconocido Investigador -FLACSO y CONICET-, sino que sus reflexiones acerca de la problemática en el área Educación siempre invitan a pensar, a interrogarnos como educadores, docentes, terapeutas en cuestiones ligadas a la infancia. En este caso, nos interpela con preguntas tales como “cuándo hablamos de otro, ¿de qué sujeto estamos hablando?, ¿de un sujeto igual a mí o de un sujeto diferente?, y diferente siempre con la connotación negativa?”.

La Conferencia que dictó en el marco del 1° Encuentro de Educación en la diversidad, cuyo video puede encontrarse en “Entre comillas. Autores que nos interpelan” Proyecto colaborativo entre Fundación Lúminis, Fundación El Libro y Banco de Galicia, resulta más que interesante.

Parte de sostener que “los educadores, los terapeutas deberíamos aprender que la igualdad nunca es un punto de llegada, nunca es conclusión. Si la igualdad no existe como punto de partida, no existe (…) Ese gesto inmediato de reconocer al otro como igual, ese me da igualdad, quiere decir igualdad (…) No puedo empezar con una mirada desigual, nadie enseña a partir de una mirada desigual, nadie aprende si es visto como desigual (…) La cuestión, no es saber qué es la diversidad, qué es la inclusión sino, saber escuchar lo que hay al interior de eso que llamamos diversidad e inclusión”.

A continuación, las palabras de cierre de dicha Conferencia.

“Somos iguales a todo, iguales a nada. Distintos y semejantes entre nosotros y entre otros. Disímiles bajo la desnudez del sol y equivalentes en la extrema debilidad de los sueños. Diversos a la hora de mirarnos, diferentes en ese segundo en que una despedida muestra su llanto, únicos para alejar a las bestias y para acercar las alas que nos sostienen. Somos la expresión de lo más pequeño, lo mínimo y lo inconcluso. Cargamos identidades curvas que deambulan como estrellas sin pies. Tenemos el mismo abismo, la misma muerte, la misma soledad. Solemos no comprendernos porque las preguntas exceden el alcance de nuestras manos. Desearíamos decir unas palabras que se escuchen claramente. Cuando nos vamos nos alejamos hacia un mismo lodo. Cuando deseamos nos acercamos hacia la misma sed. Hablamos una lengua que no se calla ni en los sueños. Vivimos, mientras vivimos, con la duda de si un momento es voraz o falaz. Decimos para ocultar el miedo y amamos, porque no queremos ni morirnos en paz” (Skliar, 2013).

No se me ocurre más que tipear….Puntos suspensivos como paréntesis que nos permitan pensar, reflexionar el contenido de esta cita. Cita cuyas palabras interpelan a quien las lee; palabras que, por suerte, nos acercan a pensar, en este caso, con este autor de lujo, la educación y  la clínica con niños.

 

“Las buenas ideas” (Pablo Bernasconi, 2012).

Julio aparece en el calendario como el mes bisagra entre el primer y el segundo semestre del año. Me pareció una muy buena idea tomar “las buenas ideas” de Pablo Bernasconi (2012) para salir a la caza de nuestra creatividad en pos de que nuevas ideas se consoliden y se transformen en nuevos proyectos para lo que resta del año o para el próximo. En este proceso, el texto de Pablo resulta fundamental. A buscar, entonces, posibles lugares para encontrar buenas ideas!!!

 

“Las buenas ideas son mariposas invisibles con las alas escritas. Revolotean entre nosotros sin que las veamos. A veces las confundimos con mariposas comunes, otras veces se nos paran en la cabeza o en un hombro y nos susurran lo que estábamos buscando. Algunas nos dejan las ideas flotando a la deriva o plantadas en lugares insólitos. Las buenas ideas nos empujan al inicio de algo mucho más grande que no podemos ver ni tocar, como el viento que reaviva el fuego. Al contrario de lo que se cree, las buenas ideas son muchísimas más que las malas, lo que pasa es que las malas ideas no son invisibles. La única forma de reconocer una buena idea es con el estómago. Se siente como una mezcla de hambre y vértigo, y se puede experimentar de forma artificial haciendo ayuno sobre una moto a 275 km/h. Pero nadie lo recomienda. Se trata de hacer algo con nuestras mariposas: un dibujo, una canción, un cuento. Si uno tan solo las deja ir, las buenas ideas simplemente cambiarán de dueño. Sin tristeza ni reproches se van volando hasta la primera persona que les haga caso.

Lugares donde es posible encontrar buenas ideas

  • Sentados en un sillón azul, sin tocar el piso con los pies.
  • Entre hojitas de papel glacé.
  • Del otro lado de las ventanas.
  • En el baño, cerca del techo.
  • Adentro de una caja de crayones (primero hay que gastarlos).
  • Entre fotos viejas de la abuela joven.
  • Abajo de las almohadas.
  • En los álamos, más bien llegando a la punta.
  • Entre los pelos de un perro salchicha.
  • En el fondo de cualquier tarro de pintura verde.
  • En el medio de un lápiz rojo.
  • En dobladillos, de pantalones a cuadros.
  • En los trenes, entre un vagón y el otro.
  • En la página 18 del noveno libro, empezando por la derecha, del estante más alto de la biblioteca.
  • En la esquina de Moreno y Los Radales, en Bariloche” (: 23-24).

A modo de ejemplo estos son los lugares que Pablo Bernasconi sugiere en su libro La verdadera explicación. Estoy segura que cada una/o puede ampliar esta lista con lugares de lo más originales. Si se animan, quedo a la espera de más sugerencias.

 

Bernasconi, P. (2012). La verdadera explicación. Buenos Aires: Sudamericana.

 

Decur, por Decur

No es novedad, mi admiración por Decur. Desde que descubrí su blog quedé cautivada por su obra.  La muestra Los cajoncitos de Decur  que se expuso en Plataforma Lavadén fue increíble…un placer recorrerla. A continuación, la imagen que da inicio al recorrido.

 

Mmmm…está bueno esto de revisar el cajoncito que representa nuestra infancia… mejor, aún, encontrarnos con la/el niña/o que fuimos …mucho más aún, descubrir que esta/e niña/o nos invita a jugar…y mucho, mucho más, que nos encontremos aceptando su invitación.

“Merci”, Decur.