Poesía y rimas danzan en el consultorio

Como bien señalé en una de las entradas “intervenir en la clínica del lenguaje con niños suele no resultar tarea sencilla sobre todo si uno, como Terapeuta del Lenguaje, se propone motivar y disfrutar con ellos el placer por conversar, leer y producir escritura”. Intervenir en la clínica, supone, además, redescubrir la infancia y reencontrarse con la parte creativa de uno mismo. En este punto, considero que la lectura literaria, en general, y el género libro álbum, en particular, abren a otras maneras del conocimiento del mundo, a sensaciones, emociones que al ponerse en palabras dan cuenta de una experiencia enriquecedora de la cual un niño puede apropiarse de manera significativa y personal, más allá de su diagnóstico presuntivo.

Tal es el caso de Ciro y Lucero…y su experiencia con el libro Diez peces verdes… de Wolf Erlbruch (2008). Colombia: Editorial Norma.

Ambos comparten quince minutos de sesión entre la finalización del encuentro con uno y el comienzo con el otro. En el medio, la sorpresa, el desafío, la picardía…En este caso, construir juntos rimas que cada uno piensa, escribe, ilustra para que otro lea. A continuación algunas de sus producciones:

Se va la primera… rima e ilustración de Lucero. En este caso, yo oficié de secretaria para la puesta en escritura y Ciro fue el destinatario lector:

Se va la segunda… Ciro no sólo pensó la rima, muy ocurrente por cierto, sino que, además, la escribió para que Lucero en el siguiente encuentro la lea.

Por si no se alcanza a leer, va la transcripción:

“TRES PECES VERDES ESTABAN EN EL ZOOLOGICO DOS ENTRARON A LA JAULA DEL DINOSAURIO EL DEL MEDIO SABIA LEER EL CARTEL Y NO ENTRO. Y FUE EL UNICO QUE SE SALVO”.

Fijarse en el dibujo que en el ángulo inferior hay un cartel “NO ENTRAR”.

 

Y como es de esperar…no hay dos sin tres… Se va la segunda de Lucero. En este caso, aceptó “el truco” de Ciro y pidió “retruco”, no sólo ilustró la rima sino que, también, la puso en palabras muy esmeradas para que Ciro no tenga las dificultades que él tuvo al leer la suya porque no entendía la letra. Ciro, protestó igual porque “unió todas letras y no encontraba las palabras”…

Va la transcripción:

“SEIS PECES ROJOS NADABAN EN E MAR. UN PULPO ABRAZÓ A UNO CON AiNCO Y SOLO QUEDARON SINCO”.

La palabra “ahínco” es original del texto. A Lucero le gustó tanto  su significado y como suena al pronunciarla que la aplicó…eso sí ahora tendrá que acordarse de la regla ortográfica del uso de la “h” que no suena pero que está!!

 

Para finalizar, desde mi punto de vista, intervenir en la clínica con niños demanda, sin perder la especificidad de nuestra disciplina que, como Terapeutas del Lenguaje, consideremos promover el placer de conversar; jugar; imaginar; construir sentido con las palabras que se leen,  se escriben,  se ilustran. En este contexto, las rimas, la poesía, la literatura, entre otros, resultan un dispositivo significativo y subjetivante de intervención terapéutica.