Decur, por Decur

No es novedad, mi admiración por Decur. Desde que descubrí su blog quedé cautivada por su obra.  La muestra Los cajoncitos de Decur  que se expuso en Plataforma Lavadén fue increíble…un placer recorrerla. A continuación, la imagen que da inicio al recorrido.

 

Mmmm…está bueno esto de revisar el cajoncito que representa nuestra infancia… mejor, aún, encontrarnos con la/el niña/o que fuimos …mucho más aún, descubrir que esta/e niña/o nos invita a jugar…y mucho, mucho más, que nos encontremos aceptando su invitación.

“Merci”, Decur.

 

Julio Cortázar, Rayuela

 

La rayuela se juega con una piedrita que hay que empujar con la punta del zapato. Ingredientes: una acera, una piedrita, un zapato, y un bello dibujo con tiza, preferentemente de colores. En lo alto está el Cielo, abajo está la Tierra, es muy difícil llegar con la piedrita al Cielo, casi siempre se calcula mal y la piedra sale del dibujo. Poco a poco, sin embargo, se va adquiriendo la habilidad necesaria para salvar las diferentes casillas (rayuela caracol, rayuela rectangular, rayuela fantasía, poco usada) y un día se aprende a salir de la Tierra y remontar la piedrita hasta el Cielo, hasta entrar en el Cielo, (Et tous nos amours sollozó Emmanuèle boca abajo), lo malo es que justamente a esa altura, cuando casi nadie ha aprendido a remontar la piedrita hasta el Cielo, se acaba de golpe la infancia y se cae en las novelas, en la angustia al divino cohete, en la especulación de otro Cielo al que también hay que aprender a llegar. Y porque se ha salido de la infancia (Je n`oublierai pas le temps des cérises, pataleó Emmanuèle en el suelo) se olvida que para llegar al Cielo se necesitan, como ingredientes, una piedrita y la punta de un zapato.

Rayuela Cap.: 36

Ilustración, Sabrina Dieghi

 

Derechos del niño… todos los días (Isol, 2009)

Marisol Misenta, más conocida como Isol, es una artista increíble -ilustradora, poeta, música- , sabe conjugar el arte de ilustrar y de contar,  en cada una de sus obras. Sus ilustraciones transmiten, además de sentido, la música del alma. Este año, recibió el premio Memorial Astrid Lindgren*.

A continuación, parte del discurso que ofreció en el momento de recibir tan destacado premio y una de sus creaciones. En este caso, la ilustración del artículo 8 de los Derechos del Niño resulta la mejor síntesis de su calidad humana, más allá de su talento.

“A mí me inspira lo salvaje, lo ridículo, lo contracultural que tienen los niños. Ellos están fuera de las convenciones, se la pasan preguntándose acerca de todo, es por eso que los elijo como mis personajes principales. Los puntos de vista del artista y el niño tienen muchos aspectos en común. Una vez oí que un artista es un niño que ha sobrevivido. No me gustan los libros que me dicen lo que tengo que pensar, y creo que no es respetuoso del otro cerrar la lectura en un solo significado. Lo que es realmente inspirador es sentir que uno descubre algo propio a través de una obra pensada por otra persona. Eso me pasa con los libros que más amo: aquellos que me compartieron su poder. Este momento es muy emocionante porque puedo sentir que mis libros llegaron hacia ustedes y fueron disfrutados de esta forma, fueron queridos. Siento que detrás de este premio hay mucho amor: por los libros, por los niños y adultos, por el arte y la vida. Ese mismo amor que Astrid Lindgren mostró, ese mismo coraje. Si somos sinceros, los autores exponemos la propia piel en cada libro, preparamos la casa para una fiesta. Y abrimos la puerta esperando que venga a visitarnos el lector y le guste lo que preparamos. Y si hay suerte, surge esa relación gozosa que no se puede predecir, que es tan real como intangible” (Isol, 2013) **.

 

 

 

Artículo 8: El niño debe, en todas las circunstancias, figurar entre los primeros que reciban protección y socorro.

*Este reconocimiento es otorgado por el gobierno de Suecia, de modo anual, a un autor de Literatura infantil y juvenil (LIJ), a un ilustrador o a un promotor de lectura, de cualquier país del mundo. Es homenaje a la escritura sueca Astrid Lindgren.

** El discurso completo de Isol y el video de la entrega del Premio pueden encontrarse en: isolisol.blogspot.com

Vigotsky…siempre vigente!!!

Según lo expresa el experto en creatividad Sir Ken Robinson, el mundo cambia tan rápido que es muy probable que muchos de los niños que hoy están en la escuela el día de mañana hagan trabajos que, aún, no han sido inventados. Según su opinión “las vidas no son lineales, sino orgánicas, están llenas de imprevistos, giros y sorpresas (…) las vidas evolucionan de acuerdo con las oportunidades que se nos van presentando y vamos tomando”. En este punto, señala que, la mayoría de las personas creen que sus capacidades van menguando a medida que pasan los años y que todas aquellas oportunidades que desaprovechamos las perdimos para siempre. Afirma, entonces que “somos una generación con una mentalidad lineal, que da muchas cosas por sentadas que no son ciertas”. De manera que, para este pensador, la respuesta es adoptar “una visión orgánica”, esto es, “todo lo que puede hacerse, al igual que un sembrador, es crear las condiciones para que las semillas germinen”, la inteligencia y la creatividad de cada persona son tan singulares como sus huellas digitales, e insiste “aceptémoslo, ¡todos somos superdotados en algo!” Descubrir en qué debería ser, según su planteo, la principal función de la educación que hoy está enfocada a “clonar estudiantes” cuando debería ser exactamente lo contrario “descubrir qué es único y especial en cada uno de ellos”. Destaca que la educación es un sistema humano que trabaja sobre los vínculos, las relaciones, los sentimientos, las aspiraciones y que cada escuela es diferente y que cada clase es distinta porque hay personas dentro de ellas. Sostiene, además, que ningún cambio va ser significativo si los chicos no están estimulados y comprometidos con el aprender. En este sentido, éste es el verdadero trabajo del educador ya que Robinson está convencido que todos nacemos con una capacidad infinita para la imaginación, la inteligencia, las emociones, la intuición, la espiritualidad.

 

Si bien acuerdo con la posición de Sir Ken Robinson no puedo dejar de citar, nobleza obliga, a Lev Vigotsky (1986-1934),un grande de la psicología contemporánea. Sus investigaciones acerca de la imaginación y la creatividad en el niño y en el adulto constituyeron un aporte esencial al estudio de estas concepciones en la infancia y, como ha ocurrido con toda su obra, no han sido limitadas por la evolución socio-histórica, sino que continúan vigentes en nuestros días. De acuerdo con sus planteos, la creación es patrimonio de todos en mayor o menor grado, acompaña de manera normal y constante el desarrollo infantil. En este sentido, mientras más rica sea la experiencia del hombre, mayor será el material con que contará su imaginación. Según sus palabras “la formación de una personalidad creadora proyectada hacia el futuro es preparada por la imaginación creadora encarnada en el presente“. De aquí, su posición en destacar la necesidad de ampliar la experiencia del niño si se quiere crear bases suficientemente sólidas para su actividad creadora, esto es, mientras el niño más haya visto, escuchado y vivido; mientras más conozca, asimile y mayor cantidad de elementos de la realidad tenga en su experiencia, más importante y productiva, será la actividad de su imaginación.

Por supuesto que no puedo aseverar que Robinson se haya basado en Vigotsky para llevar a cabo sus ideas sobre  el vínculo imaginación – creatividad-educación, lo que sí puedo confirmar que Vigotsky (1930/2012),  porque así lo expresa en Imaginación y creación en la edad infantil,  para sus investigaciones sobre este tema toma como referente teórico al  filósofo y psicólogo francés Theodule Ribot (1839-1916), quien es reconocido como pionero del estudio sistemático de la creatividad.

Ribot, Vigotsky, Robinson…tres autores que desarrollan sus teorías en diferentes momentos sociohistóricos; tres autores  que demuestran la vigencia de lo esencial del hombre…la capacidad inherente y consustancial  para constituirse como sujeto creativo, transformador de su medio y de sí mismo. Tres autores que experimentaron cada uno, en su momento, la fantástica tarea de “pensar con otros”.