Contar cuentos de hadas, según la mirada de Bruno Bettelheim

“Para desarrollar al máximo sus cualidades de alivio, sus significados simbólicos y, por encima de todo, sus significados interpersonales, es preferible contar un cuento antes que leerlo Si así se hace, el lector debe vincularse emocionalmente, tanto con la hisotria como con el niños, sintonizando empáticamente con lo que la historia puede significar para el pequeño. Explicar cuentos es mejor que leerlos porque permite una mayor flexibilidad.(…) Si un padre cuenta a su hijo con el espíritu adecuado -es decir, con los sentimientos que él mismo evoca al recordar lo que el relato significó para él en su infancia, y a través del significado diferente que tiene en la actualidad; y con sensibilidad acerca de las razones por las que el niño puede obtener también un cierto signifcado personal cuando oye la narración-, el niño, al escucharle, se sentirá comprendido en sus deseos más tiernos, sus ahnelos más ardientes, sus angustias y sentimientos de impotencia más graves, así como en sus esperanzas más elevadas. Puesto que lo que el padre cuenta consigue de alguna manera, informale acerca de lo que sucede en los aspectos más oscuros e irracionales de su mente, le muestra que no está solo en su vida de fantasía, que la comparte con la persona que más quiere y necesita. En condiciones tan favorables, los cuentos de hadas ofrecen sugerencias sutiles sobre cómo utilizar, de manera constructiva, estas experiencias internas. El cuento de hadas transmite al niño una comprensión intuitiva e inconsciente de su propia naturaleza y de lo que puede ser su futuro si llega desarrollar sus pontenciales positivos. Capta, gracias a los cuentos, que ser una persona de este mundo significa tener que aceptar difíciles pruebas, pero también pasar por maravillosas aventuras” (Bettelheim, B., 2007: 160-164)

Bettelheim, B,. (2007) Psicoanálisis de los cuentos de hadas. Barcelona: Crítica.