“Trabajo, relajación y no pensar” tres palabras para poner a la vista.

Ray Bradbury (2007) en su libro Zen en el arte de escribir propone poner a la vista en grandes letras tres palabras:

TRABAJO

RELAJACIÓN

NO PENSAR

Creo que está buena su sugerencia sobre todo como inicio de año. Con respecto a la primera, señala que TRABAJO es la palabra alrededor de la cual girará nuestra carrera durante toda la vida. Plantea entonces que uno debería volverse no un esclavo sino un socio, esto es, intentar conseguir que la existencia y el trabajo sean experiencias co-partícipes.

De manera que, el trabajo que se lleva a cabo cuando uno está comprometido y entusiasmado pasado un tiempo “adquiere un rimto. Empieza a perderse lo mecánico. Prevalece el cuerpo. Cae la guardia. ¿Entonces que pasa? RELAJACIÓN. Hasta que los hombres se dan a seguir alegremente mi último consejo: NO PENSAR” (2007:116). Lo que resulta, según este autor, en más relajación, más espontaneidad y una mayor creatividad.

“De modo que el trabajo, el trabajo esforzado, allana el camino a las primeras fases de la relajación, esa en que uno empieza a acercarse a lo que Orwell lamaría el No pensar. como cuando se aprende a escribir a máquina, llega un día en que las meras letras a-s-d-f y j-k-l dan paso a una corriente de palabras”(Ibid.: 119).

Coincido con Bradbury en que no deberíamos desestimar el trabajo ni desestimar el tiempo de formación contínua profesional; de lectura: específica y la que nos guste; de supervisión con colegas; de poner en duda certezas diagnósticas. “Se ha hecho el trabajo. Si está bien, uno aprende. Si está mal, aprende todavía más. El único fracaso es deternerse. No trabajar es apagarse, endurecerse, ponerse nervioso; no trabajar daña el proceso creativo (…) La tensión nace de ignorar o de haber rendido la voluntad de saber. El trabajo, porque da experiencia, se convierte en nueva confianza y finalmente en relajación. Una relajación, una vez más, de tipo dinámico; como en la escultura, cuando el artista no necesita decir a sus dedos lo que tienen que hacer. Tampoco el cirujano aconseja al bisturí. Ni el atleta aconseja al cuerpo. De repente se alcanza un ritmo natural. El cuerpo piensa solo” (: 119-120).

Para finalizar…teniendo en cuenta que se esfuma enero y nos esperan once largos/cortos meses una última cita para cargar pilas:

“Porque si uno trabaja, termina relajándose y al final no piensa. Entonces y sólo entonces opera la verdadera creación”.

Y porque estoy convencida de que Gianni Rodari (2008) tiene mucha razón cuando plantea que la “creatividad” es sinónimo de “pensamiento divergente”, esto es, “creativa es una mente que trabaja siempre, siempre dispuesta a hacer preguntas, a descubrir problemas donde los demás encuentran respuestas satisfactorias (…) capaz de juicios autónomos e independientes (…) que rechaza lo codificado, que maneja objetos y conceptos sin dejarse inhibir por los conformismos” (2008:163), es que estoy convencida que todas estas cualidades se manifiestan en el proceso creativo y lo único que uno tiene para crear es lo de uno. No se puede crear de la nada y para esto hay que TRABAJAR, RELAJARSE Y NO PENSAR!!!

Bradbury, R. (2007). Zen en el arte de escribir. España: Minotauro.

Rodari, G,. (2008). Gramática de la fantasía. Buenos Aires: Ediciones Colihue.

Sir Ken Robinson en las Conferencias TED, 2006 y 2010.

Luego de publicar la entrada sobre imaginación y creatividad según la mirada de Sir Ken Robinson y los estudios de Lev Vigtosky basados en Theodule Ribot, me pareció interesante volver a la conferencia TED –Technology, Entertainment, Design-  (2006) de Robinson que, por cierto, disfruté nuevamente y decidí, a continuación, subir su conferencia TED 2010 que, en coincidencia, tiene relación con los contenidos volcados en dicha entrada.

Imperdibles ambas!!!