Esta vez, el paréntesis viene de la mano de Martín Buscaglia, que lo disfruten!!!

Llegué a Martín Buscaglia por un alumno de la facultad, en una clase de consulta. Este alumno, además de faltarle sólos dos materias para recibirse de Psicólogo por la UNR es músico. Desde ya muy agradecida por el dato!!!

Entre los videos  que encontré en Youtube de este cantautor uruguayo me decidí por el que presento a continuación… salvando las distancias me acordé de los juegos de coordinación con las manos que acostumbrábamos a jugar cuando niñas y, que por suerte, a pesar de los años, las nenas siguen disfrutando y los varones también. ¡Qué bueno sería que los profesores de música tomaran esta clase de juego para complejizarlo con el uso de objetos, ponerle sonidos, palabras!!

A disfrutar de Buscaglia y a estar atentos porque suele venir seguido a Rosario.

Julio Cortázar…la mágica dialéctica de un hombre-niño…

“Siempre seré como un niño para tantas cosas, pero uno de esos niños que desde el comienzo llevan consigo al adulto, de manera que cuando el monstruito llega verdaderamente a adulto ocurre que a su vez éste lleva consigo al niño, y nel mezzo del camin se da una coexistencia pocas veces pacífica de por lo menos dos aperturas al mundo. Esto (…) apunta en todo caso a un temperamento que no ha renunciado a la visión pueril como precio de la visión adulta, y esa yuxtaposición (…) se manifiesta en el sentimiento de no estar del todo en cualquiera de las estructuras, de las telas que arma la vida y en las que somos a la vez araña y mosca” (Cortázar, 1974:32).

Con estas palabras Cortázar incia uno de sus cuentos titulado Del sentimiento de no estar del todo, la cita que sigue, a continuación, describe como sólo él puede hacerlo esta extraña sensación y convoca a pensar, a reconocer, a aceptar  lo diferente en uno mismo para aceptar y comprender lo diferente en otros (…) “Desde muy pequeño asumí con los dientes apretados esa condición que me dividía de mis amigos y a la vez atraía hacia el raro, el diferente, el que metía el dedo en el ventilador. No estaba privado de felicidad: la única condición era coincidir de a ratos (…) con otro que tampoco calzara de lleno en su matrícula, y desde luego no era fácil; pero pronto descubrí los gatos, en lo que podía imaginar mi propia condición, y los libros donde la encontraba de lleno”(:35).

Cortázar, J. (1974). La vuelta al día en ochenta mundos, Tomo I. España: Siglo XXI.