Dos sillitas y un espejo

Cuando se trata de un consultorio de pequeñas dimensiones -tal es mi caso- crear un espacio que promueva la interacción Terapeuta-Niño es más que importante, imprescindible. Dos sillitas sólidas que permitan la comunicación y el diálogo cara-cara a un mismo nivel  es suficiente. Si se le suma un original espejo -tal es mi caso- mucho mejor.

Las sillitas las encontré en un negocio de compra-venta pero el espejo…es un regalo de una querida amiga y colega, Alicia Trossero. Alicia además de ser muy buena Fonoaudióloga es muy creativa y talentosa, lo diseñó y pintó ella misma. Gracias Ali era justo, justo lo que necesitaba!!

Dos sillitas delimitan un espacio de bienvenida que posibilita charlar acerca de temas comunes, pautar lo que haremos juntos en la sesión. Dos sillitas crean, además, el espacio íntimo para compartir la lectura de un cuento.

Si se ubican frente al espejo, no sólo son útiles para jugar a imitar praxias orofaciales sino también para jugar que estamos frente a una cámara de televisión y…aprovechar ese momento “del como sí” para hacer más entretenido el hacer juntos.

Presento a continuación mi espacio preferido. Me resulta muy gracioso comprobar que los chicos, ni bien entran al consultorio, solitos  ubican las sillas una frente a otra, se sientan en una y esperan que yo me siente en la otra para comenzar a charlar…

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