Fernando Savater (2003) «El paisaje de los cuentos»

«Por los cuentos y con los cuentos viaja nuestra alma, y también se arriesga, se compromete, se regenera. El niño o el adolescente que se entregan al embrujo de la narración están desafiando en su ánimo lo inexorable y abriéndose a las promesas de lo posible. De ese insustituible aprendizaje del valor y la generosidad por vía fantástica depende en buena medida el posterior temple de su espíritu la opción que determinará sus vidas hacia la servidumbre resignada o hacia la enérgica libertad» (Savater, 2003:108).

No es ninguna novedad que el placer por la lectura se construye poco a poco, como cualquier hábito. Experiencias y estudios desarrollados en esta área de conocimiento han demostrado la incidencia que la práctica realizada durante los primeros años tiene en el posterior desarrrollo escolar del niño (Borzone de Manrique, 1995; Muth, 1990).

Un buen cuento resulta un excelente dispositivo de intervención en la clínica del lenguaje en niños. Eso sí, coincidiendo con la Lic. en Letras Carola Hermida(2008) «elegir un texto, disfrutarlo y querer compartirlo es tal vez el primer paso». Es necesario, entonces, leer el texto cuidadosamente elegido; abrir un espacio para un intercambio que no tenga como propósidto corroborar «la comprensión literal del texto» ni exigir la re-narración de lo que se acaba de escuchar. En este sentido, de lo que se trata es de leer; de compartir opiniones e interpretaciones; de establecer relaciones; de atribuir pensamientos, deseos, intenciones, creencias a los personajes que intervienen en el relato para que el momento de la lectura sea un acto placentero.

Sugiero algunos títulos que en conjunto con los niños en atención hemos disfrutado no sólo  por el contenido sino, además, por las ilustraciones:

  • Smania, E.; Cis, V. (2004). ¡Ay, Renata! Buenos Aires: Sudamericana.
  • Hilb, N. (1998). Gastón Ratón y Gastoncito en el Mar de las Sorpresas. Buenos Aires: Colección Fuelle.
  • Pescetti, L.M.; O´Kif. (2006). Caperucita Roja (tal como se la contaron a Jorge). Buenos Aires: Alfaguara.
  • Roldan, G. (1997). Una flor en el sombrero. Buenos Aires: AZ.

Y…si llegara a quedar alguna duda acerca del valor de los cuentos la cita de Emilia Ferreiro que presento a continuación me parece la mejor respuesta.

«Hay niños que ingresan a la lengua escrita a través de la magia (una magia cognitivamente desafiante) y niños que entran a la lengua escrita a través de un entrenamiento consistente en «habilidades básicas». En general, los primeros se convierten en lectores; los otros tienen un destino incierto».

Espero que disfruten de los títulos sugeridos y, si es así, espero, además, comentarios acerca de la experiencia de poner en acción esta estrategia de intervención.

Savater, F. (2003). Sobre vivir. Barcelona: Ariel.

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