Esteban Levín (2007)

Como siempre, los textos de Esteban invitan a la reflexión…

“La infancia es siempre un tiempo de tránsito y, como tal, dura poco; etapa de crecimiento, de desarrollo, de estructuración, de formación en muy diversos aspectos, la consideraremos aquí en particular como la temporalidad en la que el sujeto ejerce la imaginación creadora de lo infantil. Sabemos que, en un primer momento, en la primera infancia, este universo de representaciones depende de los Otros primordiales, que colocan en escena su propio mundo infantil, para que el niño, en otro tiempo –segundo con respecto al primero- pueda crear su propio universo” (Levín, 2007:40).

En este sentido,

“(…) no podemos dejar de pensar que un adulto no puede vivir sin haber sido un niño. La infancia, sin duda, termina, finaliza sin retorno, pero lo infantil que allí se instituye perdura en el tiempo. Los adultos, más preocupados por el final que por el principio, en vez de recuperar lo infantil con ahínco, tienden a olvidarlo” (Ibid.:12).

Levín, E. (2007) ¿Hacia una infancia virtual? La imagen corporal sin cuerpo. Buenos Aires: Nueva Visión

Rimas que van por más…

“(…) cuando se trabaja con niños es importante dejar espacios abiertos para la sorpresa, es decir, dejarnos sorprender, abrir intersticios para que la creatividad y la imaginación de los chicos despierten en nosotros nuevas ideas, nos interpelen y nos motiven para recrearnos a nosotros mismos” (Stapich, 2008: 15).

En este caso, el gusto de repetir y repetir las rimas de Amor Cloe López me llevó, con los años, a crear mis propias rimas como modo divertido de proponer actividades de resolución lingüística. Acá van dos ejemplos que funcionaron, ahora hay que animarse a crear las propias….

“Tato el zapato,

está muy apenado,

su hermano gemelo,

no está en el ropero.

Las zapatillas no tienen ni idea,

y le preguntan a un par de chinelas.

Una media solitaria que también

perdió a su hermana, propone salir a buscarlos.

Todos se ponen a pensar en un posible lugar:

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———————————————————  ” (Bereciartua, 2005)

“Esta araña es muy extraña,

en lugar de atrapar bichitos,

con su tela teje hilos de seda

para que el viento juegue contento.

En el jardín todos los insectos,

trepan, saltan y se hamacan con su amigo el viento.

La araña encantada, en un rinconcito,

disfruta contenta  como todos se divierten.

El viento sopla suavecito, las nubes pasan y saludan.

Una hermosa tarde de sol, flores de colores y muchas mariposas.

¿Te animás a dibujar este precioso jardín?

¿Dónde te parece que tejió la araña su elástica telaraña?” (Bereciartua, 2009).

Stapich, E. (2008). Textos, tejidos y tramas en el taller de lectura y escritura. Buenos Aires: Nov. Educativas

Luis Esmail (2009)

La Mutual de Socios de la Asociación Médica de Rosario organizó, en el marco de los festejos por los diez años de los talleres culturales, un concurso de cuentos que tuvo como objetivo brindar un espacio de divulgación a personas que disfrutan de la literatura y la escritura. Las obras premiadas fueron compiladas en una revista de distribución gratuita para los socios. Transcribo un fragmento del cuento El viejo, la vuelta, el porvenir y la niebla (Esmail, 2009) que describe muy bien la cualidad de vida, de existencia que otorga la voz.

“Cómo revive el alma, cuando uno anda perdido, el brillo de una triste y vieja lámpara de querosene atada a uno de los postes que hacen de marco a la puerta un rancho, meditó el viejo, y no pudo más que sentir un sentimiento de alegría para con su padre; tenía razón mi viejo, en el medio de la nada un hombre por más hombre que sea, cuando anda solo, está condenado a sentir miedo, y una luz, una voz, un ladrido, lo hace suponerse vivo nuevamente aunque, unos segundos antes, pensara que ya su destino estaba acabado” (Esmail, 2009:9).

Hugo Mujica (2000)

Me pareció un punto de encuentro interesante para reflexionar acerca de nuestro quehacer clínico:

“La vida no es claridad, es penumbra, su luz no es la del mediodía sino la del amanecer, la que insinúa, promete. Más que dejarse ver se deja adivinar, presentir; esa penumbra parece desmentir cualquier tentativa de creer que lo ya vivido y sabido la puede explicar. Que cualquier explicación la puede agotar. Lo que la vida tiene para darnos es lo que ella aún no es: ese espacio abierto en el que nos invita a nacer, ese riesgo que nos llama a recorrer” (Mújica, 2007).

Mujica, H. (2002). La imprevisibilidad de cada vida. En Revista Viva.  Buenos Aires: Diario Clarín

Amy Tan (1997)

El siguiente fragmento del libro Los cien sentidos secretos de la escritora americana Amy Tan (1997) condensa  intenciones que se juegan en el uso del lenguaje. Me pareció interesante compartirlo.

“Mi madre disponía de mucho tiempo para asistir a citas con hombres o a almuerzos con amigas. En cambio, conmigo era poco seria. Las promesas de llevarme al cine o al balneario se esfumaban fácilmente mediante excusas u olvidos o, lo que resultaba peor, por medio de distinciones escurridizas entre las palabras y su significado. En cierta ocasión señaló: “Me chocan tus pucheros, Olivia. No aseguré que iría a nadar contigo. Sólo dije que, me gustaría hacerlo” ¿Cómo podía argumentar mi necesidad en contra de su intención?” (Tan, 1997:20).

Tan, Amy (1997). Los cien sentidos secretos. México: Grijalbo.

Eduardo Galeano (2000)

A mi juicio Eduardo Galeano es uno de los escritores que posibilitan el interesante ensamble entre lo poético y la intervención clínica. Los sueños olvidados es uno de sus cuentos que invitan a disfrutar la lectura y la escritura (en mi experiencia ningún niño se ha resistido a leer un texto “que es cortito” y a poner en palabras cuáles son sus sueños y qué haría con ellos).

Por si no cuentan con el libro acá va el texto y, a continuación, transcribo textualmente “los sueños de Luchi (10 años)”, un niño que presenta dificultades en el aprendizaje escolar,  inquieto y resistente a propuestas que impliquen leer y/o escribir. Si bien se muestra como un niño problemático pone en palabras sueños que de seguro se ocupará de alcanzar, de esto no tengo dudas.

Los sueños olvidados

“    Helena soñó que se dejaba los sueños olvidados en una isla.

Claribel Alegría recogía los sueños, los ataba

con una cinta y los guardaba bien guardados. Pero los niños

de la casa descubrían el escondite y querían ponerse los sue-

ños de Helena, y Claribel, enojada, les decía:

Eso no se toca.

Entonces Claribel llamaba a Helena por teléfono y le pre-

guntaba:

-¿Qué hago con tus sueños?” (Galeano, 2000).

Galeano, E. (2000). El libro de los abrazos. Buenos Aires: Catálogo.

 

Los sueños de Luchi

“Ser un gran jugador de rugby

ser un gran compañero,

ayudar a la gente

no hacer renegar

no pelear

leer mucho”.

Como se puede observar, uno se lleva muchas sorpresas cuando la propuesta se sale de lo esperado para una sesión de fonouadiología. En este caso el texto invita nada más y nada menos que a soñar, quien puede resistirse!! Desde luego el Terapeuta tiene luego que poder significar esta puesta en texto. No se trata de un mero producto al que haya que analizar desde el punto de vista estrictamente  lingüístico. Nada de esto, pensar en este caso, el lenguaje que se escribe como habla interna exteriorizada en escritura permite, entre otras cuestiones, abrir, desplegar, ampliar nuevas posibilidades entre escritor y lector.